sábado 28 de noviembre de 2009

Amor




Despierto tuya, eterna.
Habitada, plena
 Desconocida, asombrada
Como lienzo libre
Palpito.
Germina mi piel.
Infinita,
Con el alma al sol.
El río sigue su curso
Surcando quereres.


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domingo 22 de noviembre de 2009

Extrañando




Hoy cantan las aves, se reconocen los mares
equilibrio que fluye en las olas
que bañan este loco amor.
Perfila el celaje surcos que enlazan
tu corazón con el mío.
 Las  sombras emergen sin espadas ni frío.
Cuando se mezcla tu piel y mi piel
se transforma la vida;
amasijo de magias entre lluvia de  estrellas
Tu voz advertida de soledades que extrañan
al reclamar caprichosa tus besos de fuego
Regresas al alba, tierno, complaciente,
Florece el invierno, se electriza  mi cuerpo
en torbellinos de seda,
tránsito ineludible de sensaciones,
se conjugan trazando dichas sin fin.
Me encuentro a tu lado
bebiendo susurros de ansiedad y deseo;
de amorosas caricias en  tibias voluntades.
Mi cuerpo se mece a merced de tus manos
y queda rendido entre tus brazos;
Inundando el silencio en un tenue suspiro
que  lo abarca todo,
y se disipa en el aire como tantas veces…
Gastando los días, eternizando  horas.
Se escribe la vida.
 Tú sueñas conmigo…  yo vivo por ti.
Inventor de artificios de raíces paganas,
descubres virtudes en una curva al azar.
Egoísta es partir cuando brota la vida.
Ingrato es caer cuando se viste
de ilusiones tu alma y la mía.


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jueves 19 de noviembre de 2009

Esperanza



 

No sé por qué me importa el  sollozo

de ese niño cuando sufre.

Cuando  duerme entre ruinas y temores,

escucho su grito que se agolpa  en el silencio.

Me martillan las secuencias de tortura  

 y se inundan mis ojos de impotencia.

No se por qué  ese dolor

se agiganta  y me doblega.

Su carita desgastada, deslucida

con  la mirada confusa perdiéndose  en la nada.

Su lengua triturada con miles de alfileres.

Sangran sus manos  bajo  el filo

de la navaja ignorante  del desprecio;

No sé por que quisiera…cambiar el curso de los ríos.

Arroparle con infinita gracia

entre cuentos y canciones

Moldear un nuevo corazón vestido de alegría,

Inventarle ilusiones  en caminos de colores

en  brazos de otra madre.

y decirle que  me importa…

Yo quiero creer que hay esperanza.

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viernes 6 de noviembre de 2009

El Hombre del Sotano




Camino sola siempre, casi de madrugada durante dos horas. Mis pasos son rápidos y firmes. Me gusta sentir el aire frío en mi rostro. Cae una leve llovizna, como es costumbre en el lugar donde vivo, siento una comunión especial conmigo misma, por eso camino sola, porque mientras voy dejando atrás pedazos de concreto, ruidos indeseables, figuras desconocidas sin rostro, mis pasos me llevan sobre el borde de una página en blanco, me dejo llevar fácil, suave, respiro profundamente, se oxigena cada célula de mi cuerpo.

Me adentro poco a poco en el lugar donde he guardado cada una de las flores que me has regalado. El manto generoso algodonado de un cielo despejado  me arrulla.

El canto de los pájaros entre cipreses y jaúles besan los verdes oscuros y pálidos, el bramido del ganado inunda el lugar, sinfonía de frescos, viento y sol.

Amo el olor característico del campo, a tierra fresca mojada, zacate recién cortado, cocinas encendidas, a carne ahumada y pan casero. Caballos cargados de leña y productos recién cosechados, guiados por hombres y mujeres sencillos, fuertes. Me topo con sembradíos de fresas, papas, tomate, hombres que arrean ganado entre callecillas y saludan con sana alegría y la exuberante vegetación con la que todavía tenemos la dicha de disfrutar, la tranquilidad que se respira me emociona.

A lo lejos se divisa un grupo de casitas que por su sencillez se tornan más hermosas; de sus viejas chimeneas sale el humo que amanece a un nuevo día, y el exquisito aroma del café recién chorreado que inunda el ambiente hasta la callecilla de piedra, cómo me gustaría poder compartir un café frente al fogón. Saboreo el aire impecable, la gente con su indumentaria característica de trabajo, la esencia y sabiduría que encierra los rostros ajados, apergaminados, con historias casi olvidadas, en silencio tatuadas por el sol inclemente, manos de dedos anchos, brazos curtidos fuertes, de mujeres valientes que tanto admiro.

Hoy voy de la mano de mi presente y sé que se ríe sin disimulo de mi vida, de las palabras que un día nunca debí asegurar, pero yo estoy alegre y en paz, me quedo en sus manos.

Armo y desarmo historias y recuerdos, pinto senderos y salidas en las montañas, en los troncos de los árboles, en el vaivén de los cipreses entre el viento y la neblina.
Al frente majestuoso se impone como un príncipe el Zurquí.

Llego al fin a una calle sin salida, en la orilla hay una casa gris, solitaria, envuelta en una atmósfera de misterio, de varios pisos y amplios corredores de madera desgastada por el tiempo, con grandes ventanales, tiene una portezuela a un lado que da a un sótano; por la que sale todas las mañanas, a la misma hora un hombre alto, de tez blanca, de mirada inquietante y cara bondadosa, me saluda con un buenos días y me regala un girasol de su jardín… me he acostumbrado a ello… Es hora de volver.




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domingo 1 de noviembre de 2009

Confieso



Quiero decirlo todo

Quedarme sin voz.

Despacio, de frente sin temor.

Remachar un destino.    

Desmenuzar sentimientos.

Desdibujar un camino.

Soltar mil amarras.

Ser soberana de mi mar, de mis bosques

Tumbarme de espaldas contar mil estrellas.

Ser la misma extraña inconsciente.

Esconderme entre nubes

y estrellitas de mar.

Arroparme entre raíces, sonrisas y abrazos sinceros.

Pulverizar para siempre mis lágrimas absurdas,

y esta sensación de soledad entre tanta gente.

Y no pasa nada, es sólo la vida….

Que irrumpe, arrasa, solloza y se queda.

Habitando un vacío de paredes de astillas,

se tritura y desangra mi alma en horas reversa;

lapsos suspendidos, comején en mis pasos

dilapidados, ajados, por mortales desatinos.

En terribles y viciados pasadizos se asfixia

mi cobardía en negras pesadillas.

Tú, fantasma vencido…

Teñidas tus manos de color escarlata,

Que lapidan, que rompen y

arañan, que anulan y matan, entre

cruces y ritos

mis visiones de ensueños en verde esmeralda_.

Escucho tus pasos cada vez más lejos…

Te disuelves al fin... se libera mi alma.

La lluvia se lleva lo poco que queda.

Me atrasé en la huida...

El tiempo se estrella junto con mi ocaso.

Hoy todo está en calma… me exime la vida.

Me despierto entre muertos… colonizando otros sueños

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poema
confieso

sábado 17 de octubre de 2009

Presencia

Vuelos de palomas emisarias,

Diamantes atrapados en un viaje

de comas, jotas y tildes espigadas.

Diccionario de caricias.

Esculturas de felicidad que retumban

en ecos vibrando en un remanso

de solfeos y frecuencias;

destellos ocres y ambarinos que alumbran

un camino desandado que me exprime,

y me desliza a tus declives.

No habrá nunca una salida.

En redes de fino metal, en círculos de piedra,

anidan reflejos visibles en piadosas horas exquisitas.

Antídoto de muerte que nutre el latido

de un corazón oculto.

En tus noches inalterables de siderales desvelos

interpretando signos, eternizando huellas en ardua tarea,

Artífice invencible de vastas emociones.

Se inclina mi beso sutil,

casi imperceptible, sobre tus mejillas…




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lunes 5 de octubre de 2009

Nuestro encuentro



Tibios suspiros traspasan mi pena,
me llenan de calma y caricias plenas.
Tu, único habitante de mi casa dorada.
De húmedos torsos, cascada de versos
en lenguas traviesas.

Vertientes de un cause claro, preciso.
Rayos de fuego dormitan en frías calderas
rincones despiertos a la llamada,
que mojan los besos detrás del reflejo
de mi inmenso amor.

Por qué es que te quiero le pregunto a la noche.
Por qué fue mi espera de oscuros suplicios.
Por qué he calado en tu sangre, en tus huesos.

Se agita mi sangre, se enciende la piel,
se empapan los cuerpos en sudor y deseos
cierras mis ojos con besos de fuego,
de roble tus brazos, de cuarzo mi sublime delirio.

Amor aberrante con alma, con voz.
Por qué ahora y no antes, por qué la demora.
Por qué se paraliza mis manos,
mis palabras todas.

Sollozo hechizada doblada en tu encuentro…
Tiemblo de miedo, me abrigan tus brazos,
Evado y me quedo, me cubro de dudas…

En una antigua mañana de Setiembre,
diseñando mundos de ancestrales lamentos.
Bajaste la mirada, tendiste tu mano,
me aferré a ella y empecé a vivir.
yo sé que te quiero, de antes, de ahora, de siempre.


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domingo 4 de octubre de 2009

La Negra por Siempre...




Mercedes Sosa Corazón Libre

jueves 1 de octubre de 2009

Piel canela.


Hoy me perdí en un rojizo atardecer,

en el verde escondite de paredes de troncos

con olor a limón;

encontré mi mochila de ensueños

y una flor marchita.

detrás de una hoja, distante y pequeño

Adormilado en los años, tu dulce recuerdo

Cosido al revés en mi memoria.


Me vuelca el sonido de mi nombre en tu boca,

y mi figura desnuda bailando de noche,

con el mar a cuestas en tus ojos negros.

Hoy encontré en viejos recuerdos,

tu piel canela, soñando en la mía

de pálida luna…cobijando ausencias,


trazando a poquitos rebeldes historias.

Mientras aquel riachuelo de aguas tan claras

dibujaba en silencio un futuro incierto.

Me adueñé de tus rasgos, de tu pelo negro,

de la curvatura de tu sombra, de tu último beso,

de aquella melodía que siempre fue nuestra.


Camino de barro, aromas de flores, incienso y menta…

Amantes voraces, de alocadas pasiones.

De brasas en noches de sombras y estrellas fugaces.

Pero el río sigue su curso imprevisto

y no se detiene. Ni se ataja al mar,

ni al viento, mucho menos mis pasos, mi libre albedrío…


Seguí mi destino rompí mis cadenas,

firme y altanera en una noche cualquiera,

sin decirte nada en silencio partí.

No sé si algún día te dije te quiero…o tal vez que te amé.

Mientras se pierde un ligero suspiro,

ante mis ojos se deshace un sublime recuerdo…





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lunes 28 de septiembre de 2009

Hoy



Avanzo serena, escribo en las olas,
poemas que quizá podrás olvidar,
El océano es mi lienzo, un rayo de luna será mi pincel.
Mi cuerpo algún día será sal y arena, perdido en el mar.
Y tu, ni nadie en el mundo me recordará,
pero lo que he escrito con sangre, con fuego… mi vida,
el viento celoso no llevará.




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