Se escurren entre los dedos historias intangiblesde amores instintivos y cinceles en mis labios.
Las tejo entre la bruma, bajo la sombra oscura del averno
y vagan entre humo, cometas y desiertos
atraídos por tu árido y burdo corazón.
Se mueren solitarias… sin nadie que las lea…
Si sientes en la noche, la brisa del delirio,
en la magia de lo etéreo mi loco frenesí,
recoge mi mentira…yo apuesto generosa a tu verdad.
¿Sabrás que ésa soy yo?
Tu recuerdo me condena, enredado en hilos de nostalgia,
plegado a mis huesos, cosido en mi piel, se extiende sin piedad,
ante mi triste vanidad ausente de motivos.
Sola y abandonada con la carga de caricias en mis manos,
se desploman ignoradas, con los besos que he guardado y
como un náufrago, a ciegas agonizo en la orilla de tu oasis,
sin que tú siquiera me recuerdes.
Esculpo tu sonrisa con fragilidad de barro
tallada en finísimos cristales de rubí,
pero tu filoso arpón, sin duda y sin piedad
de un golpe único y certero
mutiló para siempre mi oculta, profunda y loca decisión.
Me agobia este tormento, yo cambio primaveras por un corazón de piedra.
Resuella en la distancia un ruiseñor herido…
Te pienso y una fila de besos fugitivos
se duerme en mi espalda, perdida en mi arrogante devoción.
Si sientes que las hojas hilvanadas por el viento
te llevan en pedazos mi ingenua realidad
y esconden los acordes cotidianos del sonido, de un débil suspirar,
si sientes que hay alguien que te extraña, que te añora
que deambula en nublados laberintos, y anida en lo imposible un sentimiento
¿Sabrás que ésa soy yo?



















