Rodin
Que
tu boca profane todos mis exilios
por
estas calles que atraviesan
las
trincheras de mi cuerpo.
¡Bésame!
Enlaza
el rumbo ciego de tu prisa
entre
el reloj, la marea y esta piel.
Quédate
con disimulo de niño almibarado,
como
si nunca nos hubiéramos
ausentado
del poema.
---poema luciernaga
